LOS QUE LA OYEREN VIVIRÁN

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un Sermón predicadó en la Tarde del Día del Señor, Noviembre 14, 2004
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

"De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).


Este verso no se refiere a la resurrección futura. De eso se habla en los versos 28 y 29. No, nuestro texto se refiere a otra resurrección, una que ya estaba sucediendo cuando Jesús habló - la resurrección de pecadores a través del don de Dios del nuevo nacimiento. Con esto en mente, examinemos el texto cuidadosamente:

"De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

I. Primero, esto se refiere a algo que ya estaba sucediendo cuando Cristo
 habló.

Usualmente fijamos nuestras mentes en la frase: "viene la hora". Y tendemos a pasar de largo las próximas palabras "y ahora es". Al hacer esto inconscientemente empujamos el verso entero hacia el futuro, haciéndolo una profecía de la todavía futura resurrección. Pero no puede ser esto de lo que Cristo estaba hablando - porque Él dijo: "y ahora es". Esas tres palabras nos muestran que Él estaba hablando de algo que ya estaba ocurriendo cuando Él habló.

Hay tres maneras en las que Cristo dio vida en el Nuevo Testamento. Primero, Cristo resucitó algunas personas de la muerte física cuando Él estuvo en la tierra. Él resucitó a Lazaro de la muerte física. Él resucitó a una niña y al hijo de una viuda de la muerte física. Segundo, hay una resurrección universal, cuando Cristo resucitará a toda la humanidad. De esto se habla en los versos 28 y 29. "La resurrección de vida" se refiere al rapto. "La resurrección de condenación" se refiere a la resurrección de los perdidos antes del Último Juicio. Cristo resucitará a todos los que estén físicamente muertos en el futuro. Esa es la segunda manera en que Cristo resucita a los muertos, fisicamente, en el futuro. Pero nuestro texto se refiere a otra resurrección, y ese es mi tema esta noche.

"De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

"Viene la hora, y ahora es". Allí mismo Cristo estaba haciendo vivir a los muertos. Él le estaba dando vida espiritual a aquellos que estaban muertos.

Mira el verso 24. Nota que el dar de vida está en tiempo presente.

"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24).

El momento en que la persona oye la palabra de Cristo y confía en Él, tiene vida eterna, y "ha pasado de muerte a vida". Así que en el verso 24 es claro que Cristo da vida espiritual a aquellos que están espiritualmente muertos.

"Viene la hora, y ahora es". La hora cuando Cristo daría vida espiritual a aquellos que estaban espiritualmente muertos vendría pronto en grandes olas de avivamiento en Pentecostés, y atraves del Libro de Los Hechos. Pero Él ya estaba haciendo eso en las vidas de la gente que confiaba en Él - "y ahora es". Él ya estaba dándole vida a aquellos que oían Su voz.

II. Segundo, esto se refiere a los que están espiritualmente muertos oyendo
la voz de Cristo.

El texto dice:

"...los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

El Dr. John R. Rice dijo que esto "se refiere al período de tiempo desde que Jesús habló, cuando los pecadores oyen la voz de Cristo, lo confían y tienen vida eterna" (Traducción de John R. Rice, D.D., Litt.D., Commentary on the Gospel According to John, Sword of the Lord, 1976, p. 122). Juan 5:25 se refiere a la manera en que la gente es salva durante esta dispensación.

Pero nota que dice: "Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán". El Apóstol Pablo habló de esta muerte espiritual cuando dijo:

"Y a vosotros, estando muertos en pecados" (Colosenses 2:13).

También dijo:

"Estando nosotros muertos en pecados" (Efesios 2:5).

"Muertos en vuestros delitos y pecados" (Efesios 2:1).

¿Qué significa estar "muertos en pecados"? El comentarista Bautista Dr. John Gill dijo tocante a nuestro texto:

Los muertos significa los que están muertos en delitos y pecados; que están separados de Dios, alejados de la vida de Dios, y en quienes la imagen de Dios está desfigurada: que están muertos en todas las capacidades y facultades de sus almas, a lo que es espiritualmente bueno; y que están sin aliento espiritual, sin sentido, sin emoción, ni moción (Traducción de John Gill, D.D., An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, 1989 reimpresión, volumen I, p. 303).

El Dr. John MacArthur, a pesar de estar equivocado tocante a la Sangre eterna, está en lo correcto cuando señala que los perdidos "no están muertos por hechos pecaminosos que hayan cometido, sino por su naturaleza pecaminosa, ver Mateo 12:35; 15:18, 19" (Traducción de The MacArthur Study Bible, nota sobre Efesios 2:1). El Apóstol Pablo dijo que los que están muertos en pecado son

"por naturaleza hijos de ira" (Efesios 2:3).

Esta es la terrible condición de cada persona perdida. Tú estás muerto en pecado. Tú eres un hijo de ira por tu misma naturaleza.

Una vez oí a alguien decir: "¡Ellos creen que una persona perdida está muerta! Realmente muerta - como Lazaro." Hablaba del Calvinismo de cinco puntos. Él sabía que yo no guardo estricto acuerdo con el segundo, tercero y cuarto puntos del Calvinismo, así que me miró y dijo: "Ellos creen que tú estás verdaderamente muerto - como Lazaro". Yo no dije nada, porque no hubiera sido apropiado. Pero debo decir que estoy en acuerdo completo con el primer punto: que la gente perdida está completamente muerta en pecado, y por naturaleza son hijos de ira. Eso es lo que la Biblia enseña claramente.

Predicando de nuestro texto, Spurgeon señaló que la gente espiritualmente muerta puede caminar sobre un jardín de flores, o subir a una montaña y ver las gloriosas maravillas de la naturaleza y no pensar en Dios. La gente espiritualmente muerta puede venir a la iglesia - por años - y oir la predicación del evangelio sin que el sermón tenga efecto alguno en ella. Spurgeon dijo:

¿Cómo es posible? Bueno, porque el hombre está muerto...El hombre está muerto, señores - muerto. Además, el hombre natural está muerto a las cosas eternas. ¡Está muy listo a escuchar las cosas del tiempo - presto a percibir su valor, y rápido agarrarlas si le fuere posible! ¡Pero, ah! Al hombre no le interesa escuchar las realidades eternas que Dios ha revelado en la Escritura, y al escucharlas no provocan ningún deseo en su espíritu...Hemos tenido que decirte que hay un terrible infierno al cual los malvados, los moribundos impenitentes deben ser lanzados; ¿Cómo es que los hombres no son agitados por un tema tan cierto y tan terrible? Porque están muertos. Despertarían lo suficiente si temieran que sus casas se queman, y ellos mismos pudieran quemarse con el elemento natural; sin embargo el peligro espiritual que debe asustarlos mucho más, no los despierta - porque están muertos a ello. En otras ocasiones nos ha deleitado hablar sobre el cielo, imaginando la ciudad con puertas de perla con su azulada brillantez, con su enjoyada fundación, y hablar con sus habitantes, todos para siempre benditos, andando en la luz del glorioso Rey, y de seguro...hasta el frío mármol se calentaría. Pero no, no conmovió a los hombres. Un pequeño deleite terrenal les apetecería mucho más rápido. Es porque el hombre está completamente muerto al cielo espiritual revelado en las Escrituras, y no le interesa. ¡Oh! Señores, qué triste, qué triste, es muy triste que estemos tan despiertos a las sombras pasajeras y bien dormidos a las verdades sustanciales; que estemos aborotados con las baratijas y burbujas de este estado mortal y sin tener ningún deseo de los gozos solidos y placeres permanentes de un mundo eterno! De nuevo, esta es una marca de la muerte espiritual...Él está muerto; sí, a Cristo mismo el hombre está muerto, porque cuando Él es predicado - Cristo, el hijo del Padre, el hijo de la virgen, el Salvador condescendiente, el Conquistador ascendido, el exaltado Rey coronado de gloria - el pueblo de Dios se deleita al oir de Él; para ellos el sabor del nombre de Jesús es una delicia; pero muestrale el Salvador al hombre natural... no percibe nada. ¿Cómo podría? Está muerto, muerto en delitos y pecados...el mejor hombre natural...cualquier clase de luz que en él haya, no es la luz que trata con Dios, con el mundo espiritual, el mundo venidero. Él está inconsciente a ellos, no tiene compañerismo con ellos. Él está muerto, y es presa de la corrupción (Traducción de C. H. Spurgeon, "The Soul's Awakening," The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, 1979 reimpresión, volumen LX, pp. 28-29).

Muertos en delitos y pecados. Por naturaleza hijos de ira.

"No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (Romanos 3:11-12).

Pero, gracias a Dios, Jesús dijo:

"Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

Lo cual nos trae a nuestro último punto.

III. Tercero, esto se refiere al despertamiento y el nuevo nacimiento.

"...los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

Cuando un alma muerta viene a vida no es por medio de la voz del predicador. El predicador es solamente un instrumento. La verdadera voz que hace que las almas muertas vengan a la vida es la voz de Jesucristo.

"...los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

Es por medio del Espíritu Santo que la voz de Cristo le habla a un alma muerta. Yo puedo predicarle cien años a pecadores muertos, y ni uno de ellos sería salvo con solamente oir mi voz. ¿Entonces, por qué predico? Porque soy un instrumento de Cristo. Pero Él tiene que tomar las palabras y llevarlas a tu alma muerta. ¡La voz de Jesucristo es la única voz que te puede llamar a vida de entre los muertos!

Una persona puede oir mil sermones y aún estar muerta. Pero luego llega la hora y otro sermón es predicado, y de repente las palabras del evangelio que escucharon muchas veces antes, toman nueva vida. Luego, en esa hora extraña y gloriosa de despertamiento:

"...los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

Yo había escuchado muchos sermones, y hasta había predicado el evangelio siendo predicador Sureño Bautista licenciado. Pero las palabras del evangelio que predicaba eran simplemente memorizadas, hasta que Cristo le habló a mi corazón una mañana, el 28 de Septiembre de 1961. Nunca olvidaré ese día cuando el Dr. Charles J. Woodbridge predicó. Pero no fue su voz la que me despertó y volteó al Salvador. ¡Oh, no! Esa mañana la "voz del Hijo de Dios" penetró, mi alma muerta vino a Él, y viví en Cristo.

Fue lo mismo con Spurgeon. Su padre era ministro que predicaba salvación. También lo era su abuelo, con quien él vivió cierto tiempo. Pero la predicación de ellos, aunque estoy seguro que fue buena y sana, nunca llevó consigo "la voz del Hijo de Dios" a su oscurecida alma muerta. No fue hasta que él fue a una Capilla Metodista Primitiva que oyó a un pobre hombre, que a penas podía predicar, dar el evangelio que "la voz del Hijo de Dios" finalmente penetró y tocó su corazón. Entonces, en ese momento, él vino a Cristo y vivió. Entonces, en ese momento, él creyó en el Salvador y recibió perdón y vida eterna. Entonces en esa hora él pasó de muerte a vida, y nació de nuevo. "La voz del Hijo de Dios" alcanzó su corazón. Él oyó a Cristo hablándole y vivió. Pero Spurgeon dijo:

No debes imaginar que un hombre es pasivo en el asunto... Siempre recuerda que eres quien debe arrepentirse y creer. El Santo [Espíritu] no se arrepentirá por ti... y el Santo [Espíritu] no creerá por ti... Cristo da la voz, pero el hombre oye... la voz que salva es la voz de Cristo, pero el punto de salvación personal es alcanzado cuando el hombre en verdad oye y recibe la verdad (C. H. Spurgeon, ibid., paginas 32-33).

"Bueno" dice alguien, "no hay nada que yo pueda hacer. Todo lo que puedo hacer es esperar que la voz de Cristo me llame a vida". No, eso no es lo que Spurgeon dijo. Él dijo:

No debes imaginar que un hombre es pasivo en el asunto...Siempre recuerda que eres quien debe arrepentirse y creer (ibid.).

"Los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

Siempre recuerda que debes oir a Cristo cuando Él te llama. Cuando Él le hable a tu oscurecido corazón muerto, ¡levántate y ven a Él! No serás salvo a menos que lo oigas y vengas a Él.

Tú puedes oir la predicación del evangelio por mucho tiempo, pero si nunca oyes la voz de Cristo y vienes a Él, la predicación no te hará ningún bien. De hecho, hasta te puede endurecer aún más. ¿Qué de ti? ¿Estás despierto? ¿Estás buscando a Cristo? ¿Has venido a Él? ¿Eres convertido? ¿O simplemente estás escuchando mis palabras, escuchando, escuchando, escuchando sin oir "la voz del Hijo de Dios? ¿Estás

"Siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad" (II Timoteo 3:7)?

Ya termina de escuchar y más escuchar. Oye Su voz, cuando Él hable profundamente en tu alma. Tú tienes que oir "la voz del Hijo de Dios" y venir a Él. Sé salvo de tu muerte por Él. Se renacido por Él. Se lavado limpio de tus pecados por Su Sangre. Ven a Cristo. Oye su voz y ven a Él. ¡No habrá salvación a menos que vengas a Él!

Del cautiverio, noche y pencar, vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia tu libertad de tu luz, vengo Jesús a ti;
De mi dolor vengo a tu salud, de mi pobreza a tu bendición,
De mi pecado vengo y a ti, vengo Jesús a ti.
   ("Vengo, Jesús" por William T. Sleeper, 1819-1904 [traducción libre]).

(FIN DEL SERMÓN)

La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Juan 5:19-29.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:

"Vengo, Jesús" (por William T. Sleeper, 1819-1904).

EL BOSQUEJO DE

LOS QUE LA OYEREN VIVIRÁN

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

 

"De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

I.   Esto se refiere a algo que ya estaba sucediendo cuando Cristo
hablo, Juan 5:24.

II.  Esto se refiere a los que están espiritualmente muertos oyendo la
voz de Cristo, Colosenses 2:13; Efesios 2:5,1,3; Romanos 3:11-12.

III. Esto se refiere al despertamiento y al nuevo nacimiento, II Timoteo 3:7.

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